Historia
CASTILLO DE LOCUBÍN
El municipio se encuentra situado a 68 km. de la capital, Jaén, en dirección suroeste, y ocupa una superficie total de 106 km2. Su término municipal limita con los de Martos, Alcalá la Real, Valdepeñas de Jaén y Alcaudete. Al borde de la Sierra del Ahíllo y situada en un valle a orillas del río Guadalcotón, alterna zonas de sierra con una hermosa ribera. El municipio está avenado por el río San Juan.
En Castillo de Locubín tiene un gran peso el cultivo del olivar y sus amplias huertas dedicadas al cultivo de toda clase de árboles frutales. También destaca este municipio por la fabricación de muebles, por su granja de productos ecológicos, por la realización de bordados artesanales, etc.
Hubo asentamientos prehistóricos, ibéricos, púnicos, hispano-romanos, motivados por el hecho de ser Castillo de Locubín tierra de paso hacia otros lugares donde se encontraba la plata, un metal muy preciado y causante de muchas luchas.
Antes de la llegada de los musulmanes, Castillo de Locubín era ya ciudad íbero romana. En los alrededores del municipio existen varias cuevas, la mayoría aún sin explorar, entre las que sobresalen las del Jabonero, la de los Murciélagos, la del Caldero, la de la Cabeza Baja y la de la Moneda, en el Vadillo.
Fue zona fronteriza y de conquista, en la que se daban continuas treguas entre musulmanes y cristianos. Desde la invasión árabe en la península, se consolidó en este territorio una población mezcla de elementos indígenas y musulmanes. La nueva población va surgiendo en torno a la Villeta. Durante las últimas décadas del siglo IX, y las primeras del siglo X, estuvo envuelta en la revuelta. El rey Alfonso VI fue el primer reconquistador castellano de esta tierra pero la volvió a manos musulmanas, mediante el pago de un tributo. En 1340, Alfonso XI se preparó para llevar a cabo una importante campaña contra el territorio andalusí, y marchó con dirección a Granada. Al llegar a Alcalá la Real la sitió, pero dado que las vituallas para el ejército debían llegar desde Córdoba y Jaén, pasando por Castillo de Locubín, el rey decidió encargar al infante Don Enrique su cerco, al tiempo que se talaban sus campos para impedir el abastecimiento del lugar. El duro sitio motivó la capitulación de la plaza ante los cristianos en el año 1341. Al hallarse Castillo de Locubín en la frontera, hubo momentos en que el lugar llegó a ser asolado por los musulmanes. Así continuó la situación hasta la toma definitiva de Granada por los Reyes Católicos.
Monumentos
Ermita de San Antón
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Gastronomia
Gazpacho con cerezas
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Turismo
CASTILLO DE LOCUBÍN
En el término municipal de Castillo de Locubín encontramos un paraje que, sin ser un bosque importante, es interesante desde un punto de vista botánico. Se trata del nacimiento del río San Juan, en el que hay un estanque con abundantes álamos blancos y que ha sido habilitado hace varios años como merendero.
Los vegetales de la mayor parte del paraje son matorrales de alto calibre, como el lentisco o la coscoja, que están acompañados de otras matas de menor tamaño, pero siempre de carácter leñoso. En las zonas menos degradadas aparecen elementos tales como la oreja de liebre, la jara blanca, los matagallos, el romero o el tomillo.
Entre las hierbas y matas de pequeño porte que aparecen pueden citarse los asperones, la sarajeña, el pericón, el lino blanco o la hierba de la crujía. En los bordes del camino y en las márgenes del río los vegetales que se dan son, debido a la acción humana, fundamentalmente nitrófilos o bien ruderales (plantas de borde de caminos).
En los alrededores del pueblo se localizan varias zonas de roquedos (por ejemplo en el cerro del Agua) con abundante matorral asociado. En estas formaciones se establece una fauna típica y variada. Entre los insectos típicos de estos lugares hay dos de conducta llamativa. La avispa alfarera construye para su larva una vasija de barro esférica y con cuello de botella. Su ubicación normales bajo los pequeños salientes de la piedra, de forma que quedan protegidas de las inclemencias del tiempo. Otro insecto típico en las zonas de arena fina que se acumula bajo los roquedos es la hormiga león; no se trata en realidad de una hormiga sino de la larva de un neuróptero, un insecto alado de unos 2 o 3centímetros. Esta larva es carnívora y crea una trampa muy eficaz para capturar sus presas. Moviéndose en espiral sobre la arena, genera un embudo de pendientes empinadas, en el fondo del cual se entierra. De esa forma, cuando algún pequeño insecto pasea por el borde del embudo, la arena de éste se desprende y le hace caer hasta el fondo, donde la larva lo captura rápidamente.
Al contrario que la hormiga león, la lagartija colilarga no utiliza trampas para lacaza, ya que confía en su gran agilidad para un ataque y persecución rápidos. Es frecuente verla tomando el sol sobre las rocas, de donde suele huir a toda velocidad para refugiarse en las grietas más estrechas.
En cuanto a las aves, hay varios grupos de ellas que viven asociados a estos roquedos. No es raro ver moverse de piedra en piedra a un pequeño pájaro de color negro o marrón oscuro y con la cola llamativamente blanca. Se trata de la collalba negra, que desarrolla toda su vida en torno a los roquedos, ya que se alimenta y cría en ellos. Más pequeño que la collalba, y más fácil de escuchar que de ver, es el chochín, cuyo nombre científico -Troglodytes troglodites- indica su hábito de nidificar en pequeños huecos de las rocas. Otro pájaro cuyo nombre le asocia claramente a estos lugares es el roquero solitario. Se trata de un pájaro de tamaño algo menor que el de un mirlo y, aunque parece negro a simple vista, el macho es de una bella tonalidad azul oscuro con brillos metálicos.
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Fiestas
Fiesta de San Antón
Se celebra el 17 de Enero.
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