287 - En buena edad: Alimentación equilibrada con las TICs

Un correcto aporte de nutrientes ha de cubrir las necesidades particulares de la persona, tanto basales como respecto al control de enfermedades y sus consecuencias, y también prevenir o disminuir las alteraciones del propio proceso del envejecimiento y fragilidad.

En las personas mayores la alimentación y la nutrición pueden verse afectadas por factores como el estado anímico, las redes sociales y de cuidado, el nivel socioeconómico, el estado de mantenimiento de boca y dientes, la actividad física, el estilo y los hábitos de vida y otras enfermedades intercurrentes.

Todo esto se ha de tener en cuenta para ofrecer unas recomendaciones nutricionales y dietéticas personalizadas y adecuadas a cada persona, sin olvidar las preferencias y gustos personales. Sin embargo, realizaremos una serie de recomendaciones generales:

Debemos respetar, en la medida de lo posible, la tradición, la cultura culinaria, las preferencias y las apetencias de cada persona mayor.

Procuraremos que haga las comidas en compañía y en un lugar distinto al que permanece habitualmente. Intentando favorecer la dimensión social y el aspecto placentero de la alimentación.

Evitar la monotonía en la comida, variar con frecuencia los alimentos y las preparaciones que formen parte de su dieta. Preparándole comidas “especiales” para los domingos y festivos.

Ofrecer entre 4-5 comidas diarias, en cantidades moderadas y una cena ligera. Esperar al menos una hora después de comer antes de irse a la cama. El desayuno debe ser diario y completo. No suprimir ninguna comida.

Es necesario fomentar la moderación, pero vigilando la densidad nutricional. Las raciones deben ser pequeñas y nutritivas, concentrando todos los nutrientes en poca cantidad de alimento, especialmente en casos de inapetencia.

Diseñar menús sencillos, de fácil preparación y presentar los alimentos de forma agradable y vistosa. Usar condimentos suaves y aromáticos y reduzca la sal.

Los mayores con frecuencia se alimentan de alimentos preparados, la calidad de los alimentos congelados o enlatados puede ser buena, pero son necesarios también los alimentos frescos.

También suelen comer varios días de la misma comida. No es recomendable recalentar repetidamente la comida ya preparada.

Siempre que sea posible, evitaremos las dietas restrictivas y monótonas. Cuantos más alimentos De cada grupo incorpore a su dieta, más garantiza su buen estado nutricional. Además el porcentaje de IMC límite para normopeso se incrementa al 27%.

Nutrientes que se necesitan en especial:

o Vitamina D, Magnesio y vit K2: Los adultos mayores requieren más vitamina D, magnesio y k2, para abosrver el calcio de los alimentos y que se depositen en los huesos y no en otras partes de nuestro organismo. Para ello se recomienda una ingesta de pescado azul, pequeño y salvaje, como la sardina, caballa o boquerón, la ingesta de lácteos (si se toleran), siempre enteros, nunca descremados, la grasa saludable es esencial para el cerebro y ayuda a evitar enfermedades degenerativas cognitivas. Y para absorver todos los nutrientes y evitar la osteoporosis, hay que incluir la ingesta de alimentos ricos en Magnesio y K2, alimentos de hoja verde, cacao puro, pipas de girasol crudas, y por supuesto exponernos al sol 20 min al día. Si ya hay ostopenia, sería necesaria una suplementación, con vitD, Magnesio y K2. 

o Vitamina B12: Muchas personas no adquieren suficiente vitamina B12. Se consigue en el consumo de carne de calidad y en algunos pescados y mariscos.

o Fibra: consumir alimentos ricos en fibras, como verduras, frutas enteras y legumbres (si las toleras), junto con la adecuada hidratación y ejercicio físico para ir al baño con regularidad.

o Potasio: Aumentar el consumo de potasio y disminuir el sodio (sal) para reducir el riesgo de presión alta. Las frutas, los vegetales y el yogur entero son buenas fuentes de potasio. 

Hay que evitar el consumo de azúcar, eliminar el azúcar libre, y alimentos procesados, llenos de azúcar y grasas trans, alimentos como bollería, embutidos ricos en aditivos, dulces llenos de aceites vegetales refinados que son tóxicos para el organismo. Para mantenernos saludables, hay que buscar un descanso nocturno, y para ello hay que exponerse a la luz del solar, evitar las pantallas de noche, comer alimentos frescos y naturales, evitando procesados y bebidas azucaradas así como el alcohol, y haciendo algo de ejercício, paseos, ejercícios de fuerza adaptados y de movilidad, intentando así mantener la autonomía el mayor tiempo posible. 

Debido a que en esta etapa de la vida el mecanismo que desencadena la sed está alterado, se recomienda ingerir líquidos con regularidad a lo largo de todo el día, teniendo en cuenta las necesidades hídricas diarias y prestando una especial atención en los meses calurosos y, en situaciones con necesidades aumentadas y aquellos con indicación de ingesta hídrica restringida (edemas, insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal...).

Cuando hay dificultades de masticación o falta de salivación, debemos elegir alimentos como lácteos fermentados tipo yogur o kefir, vegetales cocinados, como purés de verduras, pescado cocido, carne picada, sopas, cremas de verduras. Siempre que sea posible, se recomienda no abusar de los triturados.

Si hay dificultades para la deglución, no les sirva comidas con dos texturas diferentes, sólido y líquido (por ejemplo, sopa con tropezones, leche con pan, yogur con trozos de fruta, garbanzos en potaje), por el peligro de atragantamiento.

También es recomendable espesar los líquidos (gelatinas, alga agar agar, almidón de patata o yuca). Cuidar la temperatura a la que sirve el alimento.

Los cortes y platos deben ser limpios, sin espinas, para prevenir posibles accidentes, sobre todo si tiene dificultades para tragar o si la persona anciana está en una residencia o come sola.

La base de la alimentación en las personas mayores es la continuidad de una alimentación equilibrada, la actividad física y la participación activa en el autocuidado. En cualquier caso, tendremos que tener en cuenta la adaptación de la alimentación en personas mayores de especial riesgo de vulnerabilidad:

a. Personas que viven solas, en situaciones de aislamiento social y residentes en instituciones (enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación)

b. Desigualdad social y económicas (desnutrición crónica o bien sobrepeso, obesidad, desencadenantes de muchas enfermedades crónicas) Se deberá prestar especial atención a evitar el consumo excesivo de grasas trans y el excesivo consumo de azúcares y sal, frente al reducido consumo de fruta y vegetales frescos.

c. Personas mayores de 80 años en los que sus limitaciones comienzan a ser más evidentes, enfermedades más frecuentes y aumenta el grado de dependencia. Es necesario adaptar la alimentación de forma personalizada atendiendo a más criterios además de la edad

d. Personas con discapacidad o trastorno mental grave, sea cual sea la edad, pueden existir dificultades: disfagia, sobrepeso, nivel de colaboración bajo, efectos de la medicación que afectan a la movilidad o apetito (ej: aumento de peso con los antipsicóticos), además del sedentarismo.

Una adecuada educación nutricional y una alimentación saludable puede ayudar a las personas mayores para mantener o mejorar su salud.
 

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Área
Calidad de vida
Duración
14 horas
Fecha de inicio
lun, 10 de enero de 2022
Fecha de finalización
lun, 31 de enero de 2022
Horario