Bienestar emocional con las Tics

La OMS considera la salud mental como algo más que la ausencia de trastornos mentales; es un estado de bienestar que permite a la persona realizarse y ser capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. Se manifiesta de formas diversas y relacionadas entre sí, siendo un recurso importante para el bienestar de los individuos, las familias, las comunidades y la sociedad en general. Además, es parte indivisible de la salud general; abarca a todas las personas, edades y entornos; y contribuye al capital social, humano y económico de cada sociedad.

En el ámbito andaluz, esta mirada positiva es asumida por el IV Plan Andaluz de Salud, que incorpora la perspectiva de los Activos en Salud, cuyo eje es la potenciación de los elementos o factores personales, comunitarios e institucionales que generan salud y bienestar a la población, a lo largo del ciclo vital. El modelo de Activos en Salud trata de completar las propuestas procedentes de los modelos preventivos tradicionales, basados en los déficits y las enfermedades, con otras como la capacidad de personas y comunidades para desarrollarse saludablemente, lo que supone una menor dependencia de los servicios de salud.

La salud mental y el bienestar en la edad avanzada nos benefician a cada uno de nosotros, al asegurarnos más años de vida saludable, agradable y satisfactoria. Promover la salud mental entre las personas mayores es una vía para maximizar las valiosas contribuciones que pueden hacer a la sociedad y a la economía, a la vez que se minimizan los costes relacionados con los cuidados originados por una salud mental frágil.

Para muchas personas mayores, esta etapa del ciclo vital les brinda experiencias positivas, libres de obligaciones laborales y con oportunidades para seguir creciendo y aprendiendo, así como para el disfrute personal y social.

Sin embargo, en esta etapa también se dan circunstancias que impactan negativamente en la salud mental de esta población y que han de considerarse como situaciones de riesgo: viudedad reciente; otras perdidas de personas cercanas; separación o divorcio; jubilación forzosa y/o cuando se asocia a una pérdida de estatus, de estructuración de la vida diaria o de disminución de contacto sociales; desempleo tardío; precariedad económica; aislamiento social; problemas de salud física; etc.

Teniendo en cuenta los factores determinantes de la salud mental (individuales y contextuales), así como las situaciones de riesgo ya comentadas, se ha de establecer un equilibrio entre las acciones preventivas para evitar o reducir el impacto de la enfermedad y aquellas que potencian la salud y el bienestar emocional de las personas mayores, en línea con las recomendaciones del III Plan Integral de Salud Mental de Andalucía 2016-2020.

Conseguir un equilibrio entre estas opciones es un reto, y más aún en un sistema sanitario tradicionalmente enfocado al abordaje de la enfermedad. Un segundo desafío tiene que ver con la necesidad de cohesionar las acciones intersectoriales en este ámbito, para que lo individual y lo social sean una suma consistente, formando parte del diseño integral de iniciativas para promocionar la salud y el bienestar de esta población.

Habilidades y capacidades para lograr un mayor bienestar emocional y mental

El bienestar emocional y mental es muy importante en todas las edades y forma parte de la buena salud. El transcurso de la vida cotidiana nos genera tensiones y preocupaciones que forman parte normal de la existencia de las personas, son inevitables y no debemos esforzarnos en eliminar. El objetivo no es sentirnos bien permanentemente, sino evitar que las emociones negativas nos impidan estarlo.

A menudo el cuerpo manifiesta en forma de trastorno físico el malestar que sentimos emocionalmente, por ello es importante cuidar nuestro estado emocional. La forma en que vivamos, el hecho de envejecer y la actitud que tengamos ante esta etapa de la vida influye directamente en nuestra salud. Respetar las pérdidas y no tener miedo a la ansiedad que la vida ocasiona contribuirán a nuestro bienestar.

 

Aunque suelen ser factores externos los que nos ocasionan malestar emocional, la forma en que los afrontemos depende de nuestra actitud personal.

 

Entre las cosas que podemos hacer están:

- No dejar de hacer las cosas que debemos y queremos hacer. En ocasiones estaremos con tensión y otras en completa relajación, estaremos alegres o tristes, sentiremos cansancio o fortaleza, pero nuestra vida no se puede detener según nuestro estado de ánimo. La realización de una afición o tarea gratificante beneficia tu salud.

- Relacionarnos con otras personas. Una de las mayores fuentes de bienestar emocional son las relaciones humanas. Compartir con otras personas nuestras actividades, inquietudes, preocupaciones y proyectos supone un beneficio mutuo en todas las edades. La soledad es un factor de riesgo para la depresión. No te aísles, si has perdido a tu familia o amistades de toda la vida, busca nuevas relaciones.

- Mantener actividad mental, incluyendo actividades de aprendizaje, en cualquier campo del conocimiento.

- Hacer actividad física, mejor grupal, ya que se ha comprobado que existe un efecto beneficioso de cualquier tipo de ejercicio tanto sobre el estado emocional como sobre la capacidad mental.

- Dar importancia a los logros de nuestra vida, reconocer nuestras propias capacidades, cualidades y méritos.

- Aprender de nuestros errores, evitando lamentarnos de ellos y valorando qué nos aportan para evitar repetirlos y qué enseñanzas nos pueden ser de utilidad.

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Área
Participación ciudadana Calidad de vida
Duración
2 horas
Fecha de inicio
vie, 07 de agosto de 2020
Fecha de finalización
vie, 14 de agosto de 2020
Horario